12/11/07

El lenguaje, ¿convertidor de REALIDAD?

El lenguaje asigna un nombre mental a lo identificado. Lo cual supone un segundo grado de abstracción con respecto al estímulo real. Asocia ese nombre a un sonido (tercer grado de abstracción) y ese sonido a una grafía (cuarto grado de abstracción). Esto significa que la imagen mental y la identificación oral y gráfica de un estímulo dado es fruto de un elaborado proceso de representación mental. La representación mental del estímulo se aleja cada vez más del estímulo en sí.

La representación mental del estímulo no es nunca aséptica, sino que es elaborada en base a un campo semántico que la carga de significado. La asignación de significado a la representación mental añade un mayor grado (quinto) de abstracción y hace que la representación mental se aleje aun más del estímulo en sí.


La capacidad de establecer relaciones entre categorías revela un pensamiento lógico, sintético. Después de que el pensamiento analítico divide y separa el todo en partes, después de que estás partes son nombradas y cargadas de significados, el pensamiento lógica trata de reestablecer la totalidad, identificando las relaciones entre categorías y grupos de categorías. Los sistemas lógicos pueden ser sistemas simples o metasistemas, es decir, sistemas de sistemas lógicos.

Una vez establecida una determinada imagen mental de la realidad, el lenguaje permite la transmisión de esta imagen a otras mentes, mediante distintos soportes hablados, escritos o cibernéticos.


El hecho importante es comprender que el lenguaje no es revelador de la realidad en sí sino que, como toda herramienta cognitiva, es sobre todo un “creador de realidad”. La realidad que revela el lenguaje es la realidad que él mismo crea.

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