
La interacción de las personas ha creado un tipo de comunicación especial, el lenguaje. Pero la comunicación no solo consta de la lengua; es todo un sistema de sonidos que mezclados dan un resultado ‘coherente’. Un sistema que consta de objetos reales, menos complejos, distinto y alejado de la idea de un sistema conceptual. Todas las partes que contienen el lenguaje y en general el sistema de sonidos que produce nuestro cuerpo, ha sido resultado de todo un proceso, adaptado por el cuerpo humano y la sociedad en general.
El sistema de sonidos es un intercambio de energía que revela información. La comunicación en este caso funciona como una conducta emergente, los agentes individuales piensan y actúan localmente, pero su acción crea un resultado global, un comportamiento general.
Tomamos decisiones conscientemente, pero también contribuimos a un macrodesarrollo que casi no tenemos modo de abarcar, a pesar de nuestro avanzado lóbulo frontal. Y ese macrodesarrollo pertenece al organismo de la ciudad en sí que crece, evoluciona y aprende en un ciclo de mil años, mientras se produce una sucesión de decenas de generaciones humanas.
La lengua funciona como un sistema conceptual complejo en cuya aparición y evolución participan la anatomía y la cultura. En este caso sería encontrar lo común a entidades del sonido muy diferentes.
El lenguaje, con su simbología, sonidos y demás implicaciones funciona como un sistema abierto, ya que recibe propagaciones de su ambiente, cambiando o ajustando su comportamiento o su estado según las entradas que recibe. Por el hecho de recibir constantemente información (energía), mantiene su propio flujo e incrementa constantemente su contenido, existe un equilibrio dinámico.
Suponemos que el hombre evolucionó de animales con un menor desarrollo. Primero, la selección natural determina que sobrevivan especies capaces de adaptarse a su medio. Mientras mejor se adapten, podríamos considerarlas más intuitivas. Ciertas especies, dependiendo de varias condiciones, se organizan en sociedades. Al formarse sociedades, para poder lograr fines comunes, se desarrollan medios de comunicación: lenguajes, tales como podemos percibir en insectos sociales. Para que haya lenguajes, ya debe de haber ciertas construcciones conceptuales. Los conceptos se forman simplemente al repetirse una experiencia. Cuando se tiene un lenguaje se le puede asignar un nombre al concepto. Los conceptos pueden hacerse más y más abstractos, y el lenguaje permite que los conceptos sean transmitidos y discutidos. El lenguaje permite que los conceptos puedan sobrevivir a través de generaciones y evolucionar. Estos conceptos representan conocimiento. Es la acumulación del conocimiento lo que permite que se forme una cultura. La cultura retroalimenta al individuo, el cual puede desarrollar capacidades cognitivas facilitadas por la misma.
Lingüística
Semiótica
Lenguaje
Emergencia
Sonidos
El sistema de sonidos es un intercambio de energía que revela información. La comunicación en este caso funciona como una conducta emergente, los agentes individuales piensan y actúan localmente, pero su acción crea un resultado global, un comportamiento general.
Tomamos decisiones conscientemente, pero también contribuimos a un macrodesarrollo que casi no tenemos modo de abarcar, a pesar de nuestro avanzado lóbulo frontal. Y ese macrodesarrollo pertenece al organismo de la ciudad en sí que crece, evoluciona y aprende en un ciclo de mil años, mientras se produce una sucesión de decenas de generaciones humanas.
La lengua funciona como un sistema conceptual complejo en cuya aparición y evolución participan la anatomía y la cultura. En este caso sería encontrar lo común a entidades del sonido muy diferentes.
El lenguaje, con su simbología, sonidos y demás implicaciones funciona como un sistema abierto, ya que recibe propagaciones de su ambiente, cambiando o ajustando su comportamiento o su estado según las entradas que recibe. Por el hecho de recibir constantemente información (energía), mantiene su propio flujo e incrementa constantemente su contenido, existe un equilibrio dinámico.
Suponemos que el hombre evolucionó de animales con un menor desarrollo. Primero, la selección natural determina que sobrevivan especies capaces de adaptarse a su medio. Mientras mejor se adapten, podríamos considerarlas más intuitivas. Ciertas especies, dependiendo de varias condiciones, se organizan en sociedades. Al formarse sociedades, para poder lograr fines comunes, se desarrollan medios de comunicación: lenguajes, tales como podemos percibir en insectos sociales. Para que haya lenguajes, ya debe de haber ciertas construcciones conceptuales. Los conceptos se forman simplemente al repetirse una experiencia. Cuando se tiene un lenguaje se le puede asignar un nombre al concepto. Los conceptos pueden hacerse más y más abstractos, y el lenguaje permite que los conceptos sean transmitidos y discutidos. El lenguaje permite que los conceptos puedan sobrevivir a través de generaciones y evolucionar. Estos conceptos representan conocimiento. Es la acumulación del conocimiento lo que permite que se forme una cultura. La cultura retroalimenta al individuo, el cual puede desarrollar capacidades cognitivas facilitadas por la misma.
Lingüística
Semiótica
Lenguaje
Emergencia
Sonidos
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